«Muchas veces no somos conscientes de que Aragón lleva diez siglos rodando»

José A. Benavente

Entrevista a José A. Benavente o también conocido como Guillermo Gardel

(Zaragoza, 1989) Nuestro colaborador cultural es músico y abogado enganchado a las croquetas y al heavy metal. Un auténtico genio de las letras y de las notas que siempre tiene una historia que contar y un vermut que compartir. Con él conoceremos mejor a ilustres aragoneses del pasado y del presente y nos perderemos en los gustos más comunes y a la vez controvertidos de la cultura en Aragón.

¿Qué recuerdas haber tenido primero entre tus manos? ¿Unas baquetas o un libro que pudieras leer?

Posiblemente, una docena de churros. Entre las baquetas o el libro, desde luego, el libro. La afición por la percusión me llegó ya de adolescente, tras formar parte de la rompida de la hora en la Puebla de Híjar junto a mis padres. Es cierto que siendo más pequeño estudié piano, pero la ruidera llegó años más tarde.

¿Quiénes son tus referentes?

Voy a darte un cóctel muy variado: Miguel Hernández, Savo Milosevic, Jordan Rudess, San Juan de la Cruz, Tobias Forge y el creador de la salsa amatriciana, fuera quien fuera.

¿Qué destacarías en un vistazo rápido a la cultura aragonesa?

Muchas veces no somos conscientes de que Aragón lleva diez siglos rodando -con una trascendencia desigual, eso sí-, y en más de mil años ha dado tiempo a mucho. Existen muchas culturas sustancialmente monotemáticas o con un arraigo claro en una disciplina, pero Aragón ha sido lo suficientemente grande como para poder presentar primeras espadas en prácticamente cualquier materia loable. Somos la tierra de Goya, pero también la de Gracián. La de Joaquín Costa pero también la de Buñuel. La de Bunbury, la de María Moliner y la de Víctor Fernández. Hemos dado casi de todo, excepto humoristas que no den vergüenza torera.

¿Crees que la situación actual animará a la gente a disfrutar de la oferta cultural de cercanía?

Debería. Es probable que sí que se haya fraguado una concienciación de lo autóctono y de la necesidad de mantener la musculatura de nuestra economía a través de la retroalimentación. Desde luego en Aragón hay espacios, ecosistemas, actividades, rutas, restaurantes e infraestructuras como para sorprendernos y enriquecernos culturalmente con nuestra propia tradición y nuestro propio patrimonio.

Algo rápido. Un libro de referencia…o dos.

Viejas historias y cuentos completos (Miguel Delibes). La gitanilla (Cervantes).

Un grupo…o dos.

Avantasia, Kamelot.

Una canción…o dos.

Blind Faith (Dream Theater) y Song to say goodbye (Placebo).

Un compositor…o dos.

Lo siento, te daré cuarto: Palestrina, Mozart, Tuomas Holopainen, Hans Zimmer.

Un personaje histórico

Ernest Hemingway.

Y uno actual

El que creó la salsa amatriciana. Ese tío aún no ha muerto y no debe morir nunca.

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