Cuidemos de nuestras estrellas: Miguel Galindo

#fcdc04

“Tiene mérito llegar a estar entre los mejores pero mantenerse tantos años en la cima es aún más complicado.”

Jordan y Pippen, Kerri walsh y Misty May, Yohan Blake y Usain Bolt o Kobe y Shaq. Estas parejas son algunos de las duplas más míticas de la historia del deporte. Existen deportistas cuyos nombres siempre irán ligados al de otro compañero.

Aunque es probable que la humildad de nuestro protagonista le llevase a descartar comparaciones con atletas como los nombrados no cabe duda de que el palmarés que Miguel Galindo acredita junto a su amigo, Jon Santacana, les permite situarse entre los mejores dúos de la historia del deporte.

Miguel Galindo nació en el Pirineo Aragonés hace 39 años. Casi la mitad de su vida la ha pasado como guía del esquiador paralímpico Jon Santacana. Juntos han conseguido 23 medallas entre Juegos y Mundiales. Esto les convierte en la pareja más laureada de la historia del deporte paralímpico en España.

Charlamos con Miguel Galindo, cuyo compañero, Jon Santacana, ha querido participar en la entrevista.

¿Quién es Miguel Galindo?

Alguien que creció en la montaña y que se dedicó al esquí desde muy pequeño. Mi vida ha estado siempre ligada al mundo del esquí y del deporte.

¿Cuándo empieza a esquiar?

Antes de cumplir cuatro años. Mis padres vivían en Candanchú, llevaban un bar y además mi padre era profesor de esquí.  Era lógico que los chavales de Candanchú empezásemos a esquiar súper pronto.

¿En qué momento empieza a destacar sobre los esquíes?

Desde que empecé a competir. En las primeras carreras en Aragón ya se me daba bien. Desde muy pequeño he sido ágil y fuerte. Siempre se me han dado bien los deportes. Además, he tenido la suerte de que dentro de mi familia el ambiente siempre ha sido muy esquiador y eso me motivaba mucho. Con nueve años ya fui a mi primer campeonato de España.

¿Cuándo se lesiona por primera vez? ¿Teme no poder volver a esquiar a alto nivel?

Con quince años. Me rompí el cruzado y el menisco. Eran lesiones importantes, pero en principio no me tendría por qué haber pasado nada. Mi problema fue que me volví a romper otras dos veces.

Tenía un futuro prometedor. ¿Hasta dónde cree que podría haber llegado?

Me rompí la rodilla cuando entré al equipo nacional y después con 17 otra vez. Es verdad que me condicionó porque las dos primeras lesiones fueron en ese tiempo que estuve en el equipo. En esos cinco años que estuve más de la mitad del tiempo lo pasé lesionado. Las lesiones fueron un condicionante más en mi evolución deportiva. Al final, con 20 años no había cumplido los objetivos que la Federación marcaba. No sabría decirte si fue el factor determinante. Siempre será una incertidumbre.

Sin embargo, seguramente sin esos problemas no se habría dado la posibilidad de competir con Jon. Es difícil saberlo, pero, ¿Cree que, al margen de su propia salud, le vinieron bien esos problemas de rodilla?

Nunca se sabe. Quizá sin lesiones habría acabado igual. Es difícil de saber, pero ahora mismo quizá sí pueda ver que eso ayudo a que yo pudiera acabar con Jon.

¿Cómo le convencen para introducirse en el equipo Paralímpico?

Fue más o menos un año después de dejar el equipo nacional. Estaban buscando un guía que tuviera experiencia en competición y un alto nivel de esquí y dieron conmigo. Fue muy fácil convencerme porque tenía esa espinita clavada y esas ganas de competir.

Jon y usted han ganado infinidad de títulos. ¿Con cuál se queda?

El más importante para nosotros fue el primer oro en los Juegos Olímpicos de Vancouver. Significaba mucho. Por ser el primer oro en unos Juegos, por la manera en que se dio y por la disciplina en la que era. Era una disciplina en la que años atrás jamás hubiéramos pensado que podíamos ganar.

“Lo único que podría mejorar de nuestra carrera es el tema lesiones. No puedo pedir más respecto a lo conseguido con Jon.”

¿Algo qué creen que podrían haber hecho mejor?

Las lesiones de Jon nos han condicionado mucho. En el 2006 se partió tibia y peroné dos meses antes de los Juegos y en el 2014 se rompió el tendón de Aquiles medio año antes de los Juegos de Sochi. Aun así, llegamos apurados y conseguimos ganar un oro y una plata. Eso fue brutal. Pensábamos que era imposible llegar. Es una lesión que te puede apartar un año y de la que no todo el mundo se recupera bien. Lo único que podría mejorar de nuestra carrera es el tema lesiones. No puedo pedir más respecto a lo conseguido con Jon: Seis medallas en Juegos, 17 en mundiales y alcanzado todas las metas que nos hemos propuesto.

¿Qué responsabilidad ha tenido cada uno en sus triunfos?

Es un trabajo de equipo en el que la parte que nos toca a cada uno es muy distinta. Yo tengo que aportar la experiencia y la estrategia de la bajada. Si yo me equivoco en la línea a trazar o en el ritmo o si me separo más de la cuenta él me pierde, si me junto mucho se puede llegar a chocar…Además le tengo que ir dando órdenes por el bluetooth para decirle que hay que hacer y cuando. Hay que hacer muchas cosas en el momento justo. No es nada fácil pero evidentemente Jon tiene la responsabilidad de ejecutar todo eso y además seguirme a una intensidad y velocidades muy grandes y casi sin verme. La responsabilidad de Jon es enorme y vital. Pero el guía no puede fallar.

¿Cómo maneja la presión que supone la función que ejerce? Ha tenido durante casi dos décadas la salud de Jon en sus manos.

De una manera muy natural. Entrenando muchas horas consigues automatizar muchas cosas y generando más seguridad en lo que hacemos. Creo que esa ha sido la clave. Si te pones a descender a más de 100 km/h sin esa seguridad que te dan las horas de entrenamiento detrás es imposible hacerlo. Te morirías de miedo antes de bajar. Es clave hacer una buena planificación que te permita ir cumpliendo pequeñas fases porque al final llega un momento en que está todo tan automatizado que no sientes tanta presión. Durante la carrera estoy súper concentrado y es al final cuando piensas: “Menos mal que no la he cagado aquí y que hemos pasado bien esa zona.”

Cuéntenos como ha ido evolucionando su forma de orientar a Jon a lo largo de los años.

Ha cambiado mucho. Cuando empezamos no existían los bluetooth que llevábamos ahora. Eso empezamos a usarlo cuando nadie lo hacía y enseguida lo utilizaron todos. Sabíamos que para mejorar nuestro rendimiento teníamos que mejorar la comunicación para que Jon recibiera la información que no tenía a través de la vista. Los cuatro primeros años usábamos unas radios que se escuchaban fatal, pero en esa época Jon tenía más visión. Conforme ha ido perdiendo vista con los años nos hemos ido adaptando a su forma de ver.  De cuando empezamos a cuando acabamos hay un abismo de diferencia. En los últimos años su enfermedad nos ha afectado mucho. Cada vez le costaba más seguirme o entrenar. Cada año teníamos que ir inventando recursos para minimizar esos problemas.

“Hemos exprimido al máximo el deporte y todo lo que podíamos conseguir.

Anunció su retirada a finales del año pasado. ¿Cuánto tiempo ha meditado esta decisión?

Lo he pensado bastante tiempo. Los dos últimos años se hicieron difíciles. Sumados además a problemas que tuvimos con la Federación, con la planificación que había…Han sido años difíciles así que cada año lo iba pensando más. Luego la rodilla ya no respondía igual después de tantos años. Todo eso más la situación familiar. Ha sido un paso bastante natural después de 17 años con Jon. Ha sido poco traumático. Hemos exprimido al máximo el deporte y todo lo que podíamos conseguir. Era lo mejor. A nivel de cabeza ya tenía que parar. Podría incluso haber adelantado un año la retirada y no habría pasado nada.

Erais prácticamente un binomio ¿Ha sido duro separarse de él?

La mayor parte del año la pasábamos juntos. Además de porque deportivamente nos iba bien porque a nivel personal también nos llevamos genial. En ese sentido sí que echo un poco de menos las rutinas, los viajes y el estar con él. Pero era un paso que había que dar. La vida son fases y en ese sentido ya estábamos en el punto final de nuestra vida deportiva.

¿Qué le depara ahora su vida?

De momento tranquilidad. Acabé agotado a nivel mental. Al estar siempre fuera no tenía estabilidad. Decidí que el primer año iba a dedicarme a mi familia. Quería estar más tiempo en casa con mis hijos pequeños. No empezar con el estrés de “a ver qué hago o dónde voy”. De momento estoy en ese período.

Existe un gran desconocimiento social respecto a su deporte. Explique cómo era su vida cuando formaba parte del circuito.

Empiezas a esquiar en junio y no paras hasta abril. De junio a noviembre es la pretemporada y lo que hacíamos era ir a glaciares por Europa a entrenar. Hacíamos unos diez días de entreno, volvíamos a casa una semana, nos volvíamos a ir…Y así estábamos prácticamente todos esos meses de pretemporada. Los últimos años a través de un convenio con la RFEDI (Real Federación Española de Deportes de Invierno) conseguimos establecer una sede fija en Suiza y eso nos facilitó muchísimo los viajes y los entrenamientos. Nosotros no pertenecemos a la Federación de Esquí pues en el deporte Paralímpico las federaciones son distintas.

Pasábamos mucho tiempo en Glaciar en condiciones bastante duras. En verano y otoño se madruga muchísimo. A las seis de la mañana ya estás a una altura de 3500m y eso desgasta mucho. Son unas 4 horas y por la tarde físico, preparar el material y sesiones de vídeo. Al final todo el día estás haciendo algo. Esa es la dinámica hasta noviembre.

A partir de diciembre empezamos a competir en “Circuito Copa del Mundo” y ya son carreras. Casi todas en Europa, pero suele haber una parte en Canadá y Estados Unidos. A veces alternan con Asia y se hacen carreras en Corea o Japón. El 80% del tiempo estamos viajando y compitiendo. Hasta final de marzo cuando acaba la temporada. En abril descansas y ya en mayo vuelves a empezar el entrenamiento físico.

¿Dónde ha disfrutado más esquiando?

Depende mucho de las condiciones de nieve y climáticas que encuentres. Puedes ir a Canadá y pillar una semana de mierda o que haya frío y nieve y que sea fantástico. De lo que te das cuenta es que hay muchos sitios en muchas partes del mundo que son una pasada. Estados Unidos y Canadá son totalmente distintos a Europa. Todo es más grande, más ancho. Canadá suele ser un sitio que las pistas no tienen tanta pendiente, pero al hacer tanto frío la nieve es brutal. Aquí en Europa hay sitios geniales en Francia, Austria o Suiza. No sabría quedarme con uno concreto. Me alegro de haber podido conocer tantos.

¿Es el esquí un deporte de ricos?

Un poco sí. Ha cambiado mucho. Cuando era pequeño había muchas más subvenciones. Desde que tengo 10 años formé parte de programas de la Federación y yo no pagaba nada. Prácticamente no he pagado nada desde que soy un niño. Ahora los chavales que destacan no tienen todo gratis, tienen un coste cada vez mayor. El esquí de competición es un deporte caro, eso está claro. Hace falta un nivel económico que te permita dedicar una parte de tu presupuesto solo a eso.

A nivel social, al revés. Ahora es muy fácil ir a esquiar. Hay muchas ofertas y facilidades. Desde el material hasta el poder probar una semana. Pero desde luego nivel competitivo si te quieres dedicar a esto sí es caro. 

¿Cómo ha encontrado usted la presencia de sponsors y patrocinadores?

A nivel de material nunca hemos tenido necesidad alguna. También tuvimos la suerte de que con la Federación siempre tuvimos cubiertas todas nuestras necesidades a nivel presupuestario. No teníamos problemas.  Los últimos años sí se complicó y tuvimos que empezar a buscarnos sponsors privados. A partir del 2014 tuvimos la suerte de encontrarlos, pero era muy difícil que creyeran en ti. Esa búsqueda de sponsors supuso un gran desgaste.

A nivel paralímpico para poder vivir de manera más profesional y optar a beca tienes que estar entre los 3 mejores del mundo a nivel Copa del Mundo u Olímpico. Durante 17 años nos hemos podido mantener entre los mejores en al menos uno de esos circuitos. Eso es algo que a nivel paralímpico no sé si alguien lo ha logrado. Tiene mérito llegar a estar entre los mejores, pero mantenerse tantos años en la cima es aún más complicado.

“Sigue costando quitar la etiqueta clásica de la superación. Los deportistas que están ahí son deportistas antes que nada.”

¿Se siente valorado?

Ha habido mucha variación. Al principio absolutamente nada. De hecho, hasta el 2014 a los guías no nos consideraban deportistas de élite. En Aragón también he tenido algún episodio un poco desagradable con este tema. Gracias a Dios parece que cada vez más el deporte Paralimpico tiene un mayor hueco y atención. Sigue costando quitar la etiqueta clásica de la superación. Los deportistas que están ahí son deportistas, antes que nada. Jon siempre cuenta una anécdota. Cuando volvió de los Juegos de ‘Salt Lake 2002’ salía en una noticia del apartado de Sociedad, no de Deporte. Yo he visto la evolución del deporte paralímpico desde dentro. Desde los años donde prácticamente no había becas hasta ahora, que desde el 2006 existe un plan ADOP que al principio no teníamos. Del 2002 al 2006 compaginaba entrenar con estudiar con trabajar en Candanchú porque en esa época no había becas. De haber seguido eso así yo no habría continuado porque no te podías permitir vivir así. También recientemente el deporte paralímpico se ha incorporado a nivel alto rendimiento.

A nivel social cuesta un poco más. Es difícil que la gente tome como referencia deportistas paralímpicos. Cada ciclo Paralímpico las condiciones son mejores. Viendo la evolución puedo estar contento de cómo pintan las cosas.

Ha estado ganando títulos con Jon 17 años. En España es probable que no exista pareja deportiva alguna como la suya. A nivel mundial ¿Con qué dúo cree que se les podría comparar?

Es muy difícil compararnos porque 17 años son muchos. Además, el esquí paralímpico es muy específico. Lo veo poco comparable.  A veces poníamos el ejemplo de Carlos Sainz y Luis Moya. El copiloto habla muy rápido y en un código que prácticamente solo el piloto entiende.

¿Cuál ha sido la clave de su éxito con Jon Santacana?

La comunicación continúa y el intentar siempre buscar soluciones a los problemas. Siempre que encontrábamos problemas teníamos una motivación extra para seguir avanzando.

En su último año de carrera quedaron filmadas sus vivencias con Jon. ¿Puede contarnos cuando saldrá la luz ese proyecto?

Es una película documental que ya ha sido presentada a distintos festivales a nivel internacional. De hecho, lo seleccionaron en el ‘Sport Film Festival Rotterdam’. Íbamos a ir a presentarlo en abril, pero con el tema del coronavirus se canceló. Ahora mismo no sé cuándo es la fecha de presentación. Espero que sea a lo largo de este año. Tengo muchas ganas de que salga porque se podrá ver una parte bastante personal de lo que es nuestro deporte.

¿Verá Jaca alguna vez una Olimpiada?

La candidatura de Jaca tendría que ir vinculada a Huesca o Zaragoza. No lo descarto. Me haría mucha ilusión, pero lo veo muy lejos ahora mismo. Volver a apostar por unos juegos de invierno es bastante arriesgado. Lo veo difícil.

“Como en Aragón no se vive en ningún sitio”

¿Qué es Aragón para usted?

Es algo espectacular a lo que muchas veces no le sacamos todo el rendimiento que podríamos. Creo que tenemos unas probabilidades inmensas para todo. Como aquí no se vive en ningún sitio. Somos gente que valemos para mucho más de lo que a veces creemos. Deberíamos explotarlo más.

PREGUNTAS DE JON SANTACANA

¿Qué recuerdas de nuestras intervenciones en ‘Radio Fracaso’?

Antes de ganar el oro en descenso en Vancouver 2010 en pruebas de velocidad éramos bastante malos. A Jon le costaba muchísimo tener confianza en esas disciplinas de velocidad. Para quitarle hierro al asunto cada vez que competíamos en pruebas de velocidad y nos metían palos tremendos siempre le decía que nos iban a llamar de ‘Radio Fracaso’ para entrevistarnos como líderes de deportistas fracasados. Hicimos muchas risas con eso.

¿Cuál es tu método preferido para lavar ropa?

Pasábamos mucho tiempo fuera y a veces no te puedes llevar ropa para tantos días. Muchas veces también era difícil encontrar lavanderías en según que estaciones así que creo que fue en Corea y Japón. Nos llevamos jabón de lavar a mano y hacíamos coladas en la bañera. Cuando éramos más críos hacíamos mucho el tonto. Hacíamos muchos vídeos del estilo de martes y trece.

¿Cuál es el sistema para exportar alimentos a Asia?

En Corea estaba prohibido llevar productos alimenticios del cerdo y llevábamos paquetes de jamón envueltos en las bolsas de esquí. Íbamos acojonados porque no sabíamos si pasarían escáneres o no y si nos los quitarían. Llevábamos un montón de bolsas de jamón porque la comida en Corea es terrible y después de entrenar siempre apetecía un poco de jamón.

Carlos Luque, periodista aragonés

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