Cuidemos de nuestras estrellas: José Antonio López Bueno

Lopez Bueno

Perico Fernández, Pedro Carrasco, Poli Díaz, Urtain o Alfredo Evangelista son algunos de los nombres más ilustres que rodean la historia del boxeo patrio. Todos estos púgiles y muchos más consiguieron en sus respectivas épocas que un deporte mal llamado “minoritario” fuera seguido por millones de españoles tanto en directo como a través de las televisiones. Hoy en día, por desgracia, podemos afirmar con rotundidad que el boxeo nacional no vive su mejor época. Algo triste y difícilmente comprensible para los amantes de este deporte.

Otra aspecto inquietante a analizar son las desgracias que unen a muchas de las glorias que los rings nos han dejado. Esas estrellas que pasaron de tocar el cielo a descender a los infiernos.

Perico Fernandez fue campeón mundial y es considerado uno de los mejores de la historia en su categoría. Sin embargo, el púgil maño murió en 2016, solo, en un centro psiquiátrico y arruinado. Durante los últimos años de su vida llegó a implorar ayuda a través de la prensa aragonesa pues no recibía ingreso alguno.

Policarpo Díaz, fue siete veces campeón de España en peso ligero y ocho veces campeón de Europa. Se convirtió en una estrella mediática y en un referente en España. Sin embargo, el ‘potro de Vallecas’ acabó dilapidando su fortuna en drogas y fiestas. Su adicción a la cocaína y a la heroína le acabaron provocando problemas con la justicia y con bandas. No obstante, asegura estar rehabilitado, «Estoy vivo y coleando… hay Poli para rato” decía hace unas semanas en el diario ‘Marca’. El potro trata de reinventarse y sueña con abrir un gimnasio.

Alfredo Evangelista, natural de Montevideo pero nacionalizado español y afincado en Zaragoza, logró convertirse en una superestrella mundial tras aguantarle 15 asaltos a Muhammad Alí en 1977. En juego estaba el campeonato mundial de los pesos pesados. El charrúa acabó perdiendo a los puntos. Para hacernos una idea de lo que significó para el mundo del boxeo cabe destacar que, desde 2014, forma parte del salón de la fama de la organización americana ‘WBL WORLD BOXING LEAGUE’. Sin embargo, años después de su retirada, Evangelista acabaría siendo condenado a ochos años de cárcel por posesión y tráfico de drogas. Su buena conducta le permitió rebajar la pena a cinco años.

Especialmente conocido es el caso de José Manuel Ibar Azpiazu, conocido por todos como Urtain. Fue una de las primeras estrellas que dio el boxeo español. Fue campeón de España y de Europa en varias ocasiones. Ganó muchísimo dinero durante su carrera, pero malgastó todo en fiestas y derivados. Fueron muchos los que se aprovecharon de él. Poco a poco se hundía más, aquejado por las deudas y el abandono de su familia como consecuencia de su alcoholismo, acabó quitándose la vida. Lo hizo en 1992, tres lustros después de su retiro y pocos días antes de que se encendiera el pebetero en Montjuïc.

Estos son algunos de los ejemplos que nos han dejado constancia de la frágil línea que separa al éxito del abismo.

En EsAragón nos centramos en lo que nos ha dado nuestra tierra y hoy vamos a poner el foco en José Antonio López Bueno, orgulloso aragonés. El zaragozano tiene en su haber el campeonato del mundo hispano, varios campeonatos de España, un campeonato latino, otro euroafricano y sin duda el que le encumbra, el campeonato mundial del peso mosca, título que consiguió conquistar el 23 de abril de 1999, coincidiendo con el día de nuestra comunidad, y además lo hizo en su ciudad natal, ante un Príncipe Felipe lleno hasta la bandera. Sin embargo, en los últimos años todos esos éxitos parecen haber quedado atrás y atraviesa una mala racha, ya demasiado larga.

TRABAJABA MÁS EN LOS DEMÁS QUE EN MÍ”

En el ocaso de su carrera, allá por el 2008, López Bueno empezó a dar clases en el ‘Gimnasio Seul’, en el zaragozano barrio del Actur. En el Seul estuvo varios años compaginando su preparación con la instrucción a los jóvenes. “Yo me retiré dando clases. El tiempo que invertía en el entrenamiento de los chavales precipitó mi retirada. Trabajaba más para los demás que para mí y los golpes empezaron a dolerme el doble”.

Una vez retirado López Bueno tenía claro que quería seguir ligado a todo lo que rodea el mundo del boxeo. Consiguió distintas licencias como ayudante de preparador, mánager o promotor. Además, acudió a distintos seminarios para “actualizarse dentro del deporte del boxeo”. También invirtió en el boxeo aragonés organizando veladas o apoyando a alumnos que no tenían recursos. En definitiva, quería estar preparado y ayudar.

Sin embargo, dice, la Federación Aragonesa de Boxeo no le puso las cosas fáciles en ningún momento. El bicampeón mundial asegura que recibía trabas constantemente. «De ocho problemas resolvía siete, pero siempre acababan surgiendo más.” “Para poder inscribir a jóvenes promesas tenía que acudir a distintas federaciones españolas ya que nunca contaba con el apoyo de la aragonesa.” “No sé qué tipo de conflictos había entre las distintas federaciones, pero siempre acababa siendo yo el perjudicado, cosa que no ocurría con otros”.

DESDE LA FEDERACIÓN HICIERON LO QUE LES DIO LA GANA”

López Bueno denuncia que, hasta el año 2015, se le impedía promover o llevar a cabo cualquier tipo de acción relacionada con el boxeo. “Desde la Federación hicieron lo que les dio la gana, dice. Recalca que “hasta el 2015 todo eran noes, todo por envidia y ego. Sin embargo, cuanto más me puteaban más insistía en seguir adelante”.

José Antonio tuvo una adolescencia difícil y tiene claro que “gracias al boxeo ni está muerto, ni en la cárcel ni es un yonki” pero tiene claro que cada uno tiene su historia y descarta comparar la suya con lo del resto de púgiles mencionados anteriormente.

SIEMPRE HE ESTADO AL OTRO LADO DE LA BARRA”

Además de dar clases también regentó el ‘Winners’, un antiguo bar de copas en el centro de la capital aragonesa. “Gracias a Dios yo siempre estuve al otro lado de la barra, en ese aspecto no he sido como ellos. Yo me he ido a pique, pero nunca por malgastar en juergas o fiestas.”

Sí se compara con Urtain. Ambos han dirigido negocios y a ninguno de los dos terminó yéndoles bien. “Muchos deportistas se creen empresarios, y sí, lo son, pero malos empresarios. Mucho corazón y poca cabeza. Fuimos buenos constructores y pésimos gestores”

Con Urtain es comprensivo. “En esa época tenía España en su mano. Por mucho que intentará no desmadrarse siempre tuvo tentaciones.”

José Antonio, como le pasó a Urtain, ha pecado de solidario. “Si de 50 comidas le pagaban 10, a mí de 50 clases que daba me pagaban 10”.

López Bueno regentó el ‘Winners’ y tuvo un gimnasio propio donde ha entrenado a muchos chavales. Cabe destacar que en la aurora de ese proyecto también estuvo involucrado el mítico Alfredo Evangelista, nombrado anteriormente. Acabó echando el cierre en ambos negocios después de multitud de intentos para salvarlos. Todas las inversiones salían de su bolsillo. No hay que olvidar que el hecho de ganar campeonatos también le repercutió beneficios económicos y, como él dice, “Venía con dinero”. Esos malabares en sus inversiones acabaron por hundirlo. “Sacaba dinero del ‘Winners’ y lo metía en el club, y viceversa. Al final era insostenible. Desde el momento en que dejé de subirme a un ring todo eran gastos. Ponía, ponía y ponía, pero no ganaba nada”.

José acabó arruinado y sin dinero para poder pagar un piso. No le quedó más remedio que usar la nave donde alojaba su gimnasio a modo de vivienda. “Un mes ahí está muy bien, pero van pasando los meses, y acabas enfocando tu vida de otra manera. Cada vez veía todo más oscuro. La nave no estaba acondicionada y encima estaba solo.”

Durante el año que vivió en la planta de arriba del gimnasio a lo largo del día seguían yendo alumnos por lo que le costaba deshacerse del mismo. “El gimnasio no daba más que pérdidas pero el techo de la nave era el único bajo el que podía subsistir. Tengo que decir que mucha gente pensó que me ayudaba, pero la realidad es que cada uno velaba por sus propios intereses, totalmente comprensible desde luego.”

LLEGÓ UN MOMENTO EN QUE POR UNOS MILES DE EUROS NO ME HUBIERA IMPORTADO JUGAR A LA RULETA RUSA”

El boxeador zaragozano pasó de tocar el cielo a vivir al día y de las ayudas de sus amigos. “No me llegaba para pagar la luz, el agua o hasta la comida. Acabé pidiendo algo de dinero, se convirtió en algo recurrente para poder sobrevivir”.

Alcanzó su objetivo de dar clases en sus propias instalaciones, pero el agujero económico le pasó factura y poco a poco fue perdiendo las ganas de participar en su propio proyecto. “Dejé de dar clases. En vez de ver el cuadro más bonito que pude pintar lo veía todo negro.”

A medida que pasaba el tiempo la ansiedad se apoderaba de José Antonio. “Terminé odiando el boxeo, me daba por culo dar clases. Amanecía con ganas de vomitar. Poco a poco fui entrando en un bucle depresivo y no me daba ni cuenta. Al final tuve que recurrir a distintas pastillas relajantes para poder dormir, pero no me hacían efecto así que un día decidí tomarme tres pastillas. Lo único que quería era dormir. El gimnasio y el garito me habían consumido por completo y llegó un momento en que por unos miles de euros no me hubiera importado jugar a la ruleta rusa.”

LA ECONOMÍA SIEMPRE SE PUEDE ARREGLAR, LA SALUD NO”

Toda una estrella había tocado fondo después de muchos meses de depresión. “Cuando me di cuenta me desperté en la cama de un psiquiátrico. Estuve cinco días ingresado y me vinieron muy bien. Pude empezar a descansar y vi claro lo que se me venía encima si seguía por ese camino. La economía siempre se puede arreglar, la salud no.”

Lo primero que decidió hacer tras salir del hospital fue cerrar el bar ‘Winners’, local en el que depositó esperanzas, ilusión y mucho dinero, todo ello a fondo perdido. Poco después también tuvo que vender su gimnasio. “Tuve que hacer lo último que desea una persona, quitarme lo que más quería. Pero necesitaba alquilar un piso. Las deudas no ayudaron y se me hizo muy cuesta arriba conseguir uno. Finalmente me pude alojar y a pesar de que a día de hoy vivo de ayudas sociales celebro como un título haber pasado de cocinar en una plancha eléctrica a tener una vitro, como todos.”

La situación de nuestro campeón podría cambiar si complementase su título de ayudante de entrenador con la licencia de entrenador, algo que lleva queriendo hacer años y que estaba a punto de lograr, pero la crisis del COVID-19 lo ha retrasado: “Cuando tenía dinero no tenía tiempo y cuando tenía tiempo estaba en la ruina. Aunque ya veo la luz al final del túnel cuando todo esto pase.”

Con esa licencia optaría a que se le ubicase desde los distintos organismos en algún puesto relacionado con el deporte. “La idea es que me saque el título de entrenador para que imparta clases en algún pabellón o colegio. También podría dar charlas o coordinar cualquier tipo de actividad, si es relacionado con lo mío mejor.” 

Un campeón del mundo de boxeo, un deporte que no vive sus horas más altas en España, tiene mucho que decir, sobre lo que pasa en España con este deporte, al margen ya de su situación personal.

DESDE LOS MEDIOS SE FOMENTAN MUCHOS ESTEREOTIPOS SABIENDO QUE NO VAN A ENCONTRAR RESPUESTA”

José Antonio López Bueno cree que desde los medios de comunicación se trata de una forma errónea a los profesionales del boxeo. “España es un país que tiene un gran desconocimiento respecto a muchas cosas. Desde los medios se fomentan muchos estereotipos sabiendo que no van a encontrar respuesta. No todos somos Poli Díaz, y si Poli ha pasado por lo que ha pasado no ha tenido nada que ver con el boxeo. De Tyson … ¿Qué es lo que nos queda por lo medios? Su mordisco a Holyfield. Poco más.»

SIENDO EL BOXEO UN DEPORTE OLÍMPICO DEBERÍAN PLANTEARSE SEGÚN QUÉ VETOS”

El púgil quiere recalcar que el boxeo necesita la atención de los medios y de la política. “Se ha demostrado que a nivel televisivo da muchísima audiencia. No debemos quedarnos en lo anecdótico, asegura López Bueno, que también lamenta que se haya prohibido «organizar veladas sin motivo aparente. A los chavales no les han dejado entrenar hasta los 18 años. Siendo el boxeo un deporte olímpico deberían plantearse según qué vetos. El problema ha sido más político que social, aunque parece que poco a poco hay un cambio de mentalidad.”

Son muchos quienes creen que para ganar dinero en el mundo del boxeo parece que haya que irse lejos de casa, a intentar combatir en Estados Unidos. López Bueno lo desmiente “No hace falta irse a Las Vegas, con ir a Francia es suficiente y lo tenemos a tiro de piedra. Con apoyar un poco el boxeo crecerá muy rápido. El resurgir es posible porque los combates siguen llenando pabellones. Si las instituciones nos dieran un mínimo de apoyo otro gallo cantaría. No nos dejan crecer.”

EL BOXEO FUE UN DEPORTE DE PASADO, NO LO ES DE PRESENTE, PERO SÍ LO ES DE FUTURO”

Mucha gente considera por el contrario que el boxeo esta muerto o que es algo residual, una actividad recluida en barrios obreros. Nuestro protagonista lo aclara: “El boxeo fue un deporte de pasado, desde luego no lo es de presente, pero sí que es una actividad de futuro. Con todo el estrés que soporta nuestra sociedad… pegarle al saco te desquita, no me cabe duda. El boxeo enseña disciplina y una forma de pensar más relajada”. “El boxeo lo empezaron los ricos y seguramente vuelva a ellos. Un rico tiene más problemas que un pobre, el boxeo le ayudará.”

El testimonio de José Antonio López Bueno nos debe servir para reflexionar. Una persona que ha sido todo un campeón, una estrella que ha estado muy cerca de acabar estrellado, algo que vemos más de lo que desearíamos. Él mismo cree que las instituciones deberían preocuparse más de los deportistas. “Una persona que ha conseguido ganar títulos portando nuestra bandera debería tener el apoyo de alguien a la hora de retirarse.”

Para evitar historias como las aquí contadas nunca deberíamos olvidar a nuestros campeones, más, si cabe, cuando el protagonista se ha dejado la piel en ayudar a que su pasión no se muera.

Carlos Luque Flórez, periodista aragonés.

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