Cuidemos de Nuestras Estrellas: Ana Belén Fernández

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“Yo escucho: “Ana Belén Fernández, Aragón.” y se me ponen los pelos como escarpias.”

Por fortuna, Aragón siempre ha sido cuna de grandes atletas. Nuestra comunidad puede presumir orgullosa de haber criado a campeones en todo tipo de deportes.

Por desgracia, muchos de esos talentosos ganadores han carecido de recursos y reconocimiento pese a sus éxitos.

Desde EsAragón queremos poner en valor el trabajo de todos esos deportistas que han llevado nuestro nombre por el mundo y que, muchas veces, apenas obtienen agradecimiento.

Tenemos el placer de charlar con Ana Belén Fernández, judoka zaragozana que, recientemente, se ha coronado como campeona de Europa y del Mundo en la categoría de veteranos. En su día, Ana Belén soñó con convertirse en estrella. La suerte no le acompañó y distintas circunstancias frenaron su proyección. Aun así, en 2018 decidió retomar el judo competitivo. Hoy tiene motivos para sentirse más que satisfecha de haber tomado esa decisión.

¿Quién es Ana Belén Fernández?

Ana Belén Fernández es una persona muy cercana, apasionada del deporte y amiga de sus amigos. Siempre está dispuesta a ayudar en todo lo que pueda.

¿Cuándo empezó a practicar judo? ¿Le viene de familia?

A los 15 años. Mi hermano y un amigo, que ahora es mi marido, practicaban judo y un día me animaron a ir con ellos. Empecé como una alumna cualquiera. Entrenaba dos días a la semana. Pronto me enganché y ya entrenaba de lunes a viernes.

Y lo suyo fue llegar y besar el santo.

Eso es. El año que comencé con el judo ya me quedé campeona de Aragón. Después fui al campeonato nacional de cadetes donde no tuve tanta suerte. A partir de ahí fui ascendiendo. Puede que tuviera talento natural, pero trabajaba mucho. De lunes a viernes siempre en mi club, en La Cartuja Baja, y los fines de semana solía haber entrenamientos a nivel federativo.

Ha sido campeona en judo, sambo y lucha olímpica. ¿Se queda con alguno de los 3? ¿Qué le hizo decantarse por el judo?

Mi base principal siempre ha sido el judo. Son deportes distintos. La lucha y el sambo son muy duros. La verdad es que me encantan las tres disciplinas, aunque a día de hoy solo practico judo. De los otros me quedan grandes recuerdos y buenas relaciones con grandes personas.

En su día fue toda una joven promesa ¿Qué frenó su proyección?

Destacaba mucho en las tres disciplinas. Un fin de semana competía en judo, al siguiente en lucha libre olímpica y al siguiente tocaba sambo. En su día me dijeron de ir al centro de alto rendimiento de Barcelona, en Sant Cugat. Yo tenía unos 20 años y mi padre estaba bastante enfermo. Moralmente no me podía marchar de La Cartuja. Unos cinco años después me propusieron ir al CAR de Madrid vía lucha libre olímpica pero ya estaba muy metida en la asociación deportiva en la que estoy trabajando.

¿Cree que fuera de Aragón hubiera tenido más oportunidades de crecer?

Es una incógnita. En su día tuve varias propuestas para ir a otras autonomías para hacer judo. Las circunstancias de la vida me hicieron pensar que moralmente no iba estar conforme así que decidí quedarme aquí.

¿Se arrepiente de no haberse centrado más en el deporte? ¿Hasta dónde cree que podría haber llegado?

No me arrepiento porque sé que no lo hubiera disfrutado. Mi padre siempre me aconsejó que me fuera de Aragón, pero decidí quedarme. ¿Hice bien o mal? No sé decirte.

¿Cómo de cerca estuvo de competir en unos Juegos Olímpicos?

Puede ser que si me hubiera centrado en el judo hubiera llegado. En el equipo nacional estuve muchos años y hubo un gran año que quedé campeona en el ‘Open Británico’ de Birmingham. Quedé por delante de Yolanda Soler, que entonces ya era la mejor judoka de España. Muchas veces el ser de Aragón y carecer de padrino no ayuda.

¿Dejó de practicar judo en algún momento? ¿Cuándo decide volver?

No. Siempre he entrenado. No tan intensamente como cuando no tenía ninguna carga familiar, que entrenas cuando puedes, pero siempre he seguido una progresión.

“Tenía claro que si metía la cabeza en las competiciones de veteranos quería ir a por todas.”

¿Cuándo decide introducirse en las competiciones de veteranos?

La posibilidad surgió en 2018. Empezamos a entrar en las concentraciones de veteranos. La primera prueba fue en Benasque, luego fuimos a Santander y poco a poco iban surgiendo más pruebas. Al meterme tenía claro que si metía la cabeza quería ir a por todas.

¿Cómo funcionan estas competiciones?

A partir de 30 años ya pasas a ser veterano y en una misma competición puedes ver a padres e hijos. Cada cinco años hay diferentes categorías en función de edad y peso. Hasta los 80 años pueden competir.

¿Cuánto tiempo dedica a entrenar ahora y cuánto dedicaba de joven?

Durante el confinamiento he estado entrenando unas tres horas y media diarias. La verdad es que me gusta, mi cuerpo me pide entrenamiento y disciplina. Además, soy monitora deportiva y eso lo aprovecho para orientar los entrenamientos hacia lo que me viene bien a mí. No varía mucho respecto a lo que hacía antes.

Campeona de Europa en Las Palmas y campeona del mundo en Marrakech. Imagino que estos títulos que últimamente ha cosechado compensan de algún modo lo que podría haber sido.

Era una espina que tenía clavada. Fue impresionante ser campeona de Europa y luego del Mundo. A nivel internacional la gente está muy bien preparada. Hay mucho policía, militar o gente que tiene más tiempo que dedicarse únicamente al entrenamiento. Fue una satisfacción sensacional.

Cuéntenos el proceso para llegar hasta ahí.

Los requisitos que pedía la federación española para llegar a Europa era haber competido en al menos dos copas de España. En mi caso fui primera en Arganda del Rey en 48 kg, que es la categoría que me corresponde, y finalista en 52kg. Fue una experiencia muy bonita porque era la primera vez que competía en más de trece años. Luego estuve en Vitoria. Gané en la categoría de 52 kg. A partir de ahí empecé una preparación técnica y física más específica. Sacaba tiempo de dónde podía entre el trabajo y mis hijos. Esa falta de tiempo ha hecho que mi satisfacción sea mayor. Llegar a un campeonato de Europa en las condiciones diarias que yo tengo no es fácil.

¿Siente mucha diferencia al competir con gente más pesada que usted?

La verdad es que no. En la Cartuja rara vez podía practicar con chicas así que siempre he entrenado con hombres y el menor peso que tienen son 73 kg. Eso siempre ha sido una ventaja porque acostumbro a enfrentarme a rivales más fuertes.

¿Cuál es el mayor reconocimiento que ha recibido?

La Federación Española de Judo me reconoció como mejor deportista femenina veterana. Eso fue para mí muy bonito. A eso tengo que añadir la recepción que me organizaron en el Ayuntamiento de Zaragoza después de Marrakech. Eso fue muy significativo.

“Siempre he tenido que ser yo quien me busque la vida.”

¿Se siente valorada?

Siempre he tenido que ser yo quien me busque la vida. Las condiciones deportivas que he tenido…Nunca me han abierto ninguna puerta. Al contrario, muchas veces te la encuentras cerrada.

¿Cómo ve el futuro de las artes marciales en España? ¿Y especialmente en Aragón?

Aquí en Aragón colaboró en tecnificación y hay un grupo de chavales bastante bueno. Tenemos entrenadores que se lo toman muy en serio. Lo veo bien. Tenemos una buena base.

Tiene tres hijos. ¿Ve a alguno de ellos con futuro en el judo?

El mediano practica judo y le veo maneras. La pequeña es una vikinga. Tiene muy buenas cualidades para el deporte. Pero no quiero forzarles a que hagan nada que no nazca de ellos.

¿Es posible vivir únicamente del judo? ¿Cómo es la presencia de patrocinadores?

En España es imposible. Fuera están más “mimados”. En los campeonatos a los que he asistido he visto que hay gente que está mucho más cuidada en otros países, México, por ejemplo.

Yo nunca he tenido patrocinadores hasta este pasado campeonato de Europa. Fui con mi primo y mi marido, ambos judokas también. El jefe de mi primo tiene una empresa (Tubo-Plástica) y creyó en nuestro sueño. Nos pagó los pasajes a Gran Canaria.

Por ahora la presencia de sponsors es nula. Ojalá la cosa cambie, pero hasta el momento nuestros patrocinadores surgen por cercanía.

“Volver a La Cartuja con mi medalla de campeona del mundo fue la mayor recompensa que les podía dar.”

¿Si no fuera por sus vecinos de La Cartuja hubiera sido campeona del mundo?

Para el Mundial nos plantemos el ir o no porque es muy costoso. Pero esta vez la sede era Marrakech, que es cercano. Pensamos que era una gran oportunidad porque igual el año que viene te mandan a Dubai y ya imposible pagarlo.

Decidimos afrontar el esfuerzo económico y una tarde nos sorprendió en La Cartuja un movimiento popular que decidió vender pulseras de nuestro club para intentarnos ayudarnos como pudieran.

La campaña fue todo un éxito y vendieron todas apenas salieron. A ello hay que sumar pequeñas aportaciones de empresas cercanas. 

A mis vecinos y todo su apoyo estamos eternamente agradecidos. Viendo eso, que tenía tanta gente detrás, tuve claro que tenía que echar el resto. Tenía que corresponder a mi gente.

Volver a La Cartuja con mi medalla de campeona del mundo fue la mayor recompensa que les podía dar. Soy una persona muy cercana, soy llana, nunca me he sentido superior a nadie, sé donde estoy. Ver a la gente emocionada recibirme después de los títulos logrados es una satisfacción personal increíble. Con eso me quedo.

¿Cuál ha sido el mayor logro de su vida?

Los dos campeonatos de los que venimos hablando. Teniendo en cuenta toda la carga familiar que tengo, también del trabajo, es difícil sacar tiempo para poder entrenar. En mi época anterior el ‘Open Británico’ fue muy importante y en sambo he sido también campeona de Europa y mundial. No he llegado nunca a una Olimpiada, pero bueno, pronto se van a celebrar unos Juegos de veteranos.

¿Y ve posible su presencia en Tokio?

Económicamente lo veo difícil. Seguimos con los entrenamientos, pero la cosa está bastante complicada. El Coronavirus tampoco ha ayudado, veremos cómo evoluciona la enfermedad y que decisiones toman las distintas federaciones. Esa es mi meta ahora. Sería un proyecto muy chulo. Consiga una medalla o no, únicamente el estar sería una gran satisfacción.

Tengo entendido que está muy implicada en el deporte en su barrio a través de la ‘Asociación deportiva de judo sport”. No obstante, ¿Reciben algún apoyo institucional?

La junta vecinal de la Cartuja está bastante atenta. Fuera de La Cartuja no recibimos nada. Ojalá te pudiera decir mañana que sí. Encima yo como soy veterana no soy considerada deportista cualificada. Soy campeona de Europa y del mundo, pero no me reconocen como tal. Lo que pasa aquí ha sido siempre … Mejor ni hablar. En otros países pueden vivir perfectamente de su deporte.

En la asociación estoy casi de modo altruista, porque me gusta. Entrenas con gente cercana a la que quieres, pero al final también hay que comer. Ahora doy gimnasia de mantenimiento en pabellones municipales, pero he currado de lo que sea.

¿Qué es Aragón para usted?

He tenido posibilidad de irme a otros sitios y siempre he dicho que no. Yo escucho: “Ana Belén Fernández, Aragón.” y se me ponen los pelos como escarpias. Para mí ha sido un orgullo. La mayoría de las veces no correspondido. Aragón ha tenido y sigue teniendo buenos deportistas que no han tenido el merecido reconocimiento. Siempre me he sentido metida en un cajón.

Carlos Luque Flórez, periodista aragonés.

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